Errores comunes en la colocación de geomallas en mezclas asfálticas y su impacto en el desempeño del pavimento
Las geomallas para capas asfálticas son un excelente recurso en la rehabilitación de pavimentos, dado que refuerzan las capas asfálticas y controlan el reflejo de los agrietamientos existentes. Sin embargo, su desempeño no depende únicamente de sus propiedades mecánicas. La correcta preparación de la superficie, la adherencia, los traslapos y la colocación de la mezcla asfáltica son aspectos fundamentales para que el sistema funcione adecuadamente.
Durante el proceso constructivo pueden presentarse errores que afectan la posición, continuidad o adherencia de la geomalla. Identificarlos permite establecer controles y reducir el riesgo de que una instalación deficiente limite el desempeño esperado de la solución. A continuación, se discuten los errores más frecuentes:
1. Instalar la geomalla sobre una superficie irregular o contaminada
La superficie que recibirá la geomalla debe ser lo más uniforme posible y estar limpia y seca. Esto es especialmente importante cuando se trabaja sobre superficies obtenidas mediante fresado, ya que pueden presentar surcos o irregularidades demasiado grandes.
Cuando las irregularidades impiden que la geomalla quede completamente adherida, deben corregirse mediante los procedimientos establecidos para la rehabilitación. En caso de requerirse una capa de nivelación, la guía de instalación de FORTGRID ASPHALT recomienda un espesor mínimo de 19 mm.
También deben retirarse completamente las partículas de polvo provenientes del fresado y otros contaminantes. Las grietas y fisuras con aberturas superiores a 3 mm deben ser previamente tratadas y selladas.
¿Qué puede ocurrir?
La presencia de polvo, vacíos o irregularidades puede impedir el contacto adecuado entre la geomalla y la superficie inferior, afectando la adherencia y la interacción del refuerzo con las capas del pavimento.
2. Aplicar incorrectamente el riego de liga
El riego de liga es fundamental para establecer la adherencia entre la superficie existente y la geomalla. Debe aplicarse de manera homogénea sobre toda el área y su cantidad debe verificarse de acuerdo con las condiciones particulares del proyecto.
La guía de FORTGRID ASPHALT recomienda determinar la cantidad adecuada mediante pruebas de adherencia in situ. Como valores de referencia, señala que para superficies asfálticas existentes no deben utilizarse menos de 0,6 kg/m² de asfalto residual y que, en superficies rugosas como las resultantes del fresado, puede requerirse entre 0,8 y 1,0 kg/m² de asfalto residual. Estos valores no sustituyen la verificación específica mediante ensayos, particularmente cuando se utilizan materiales modificados o condiciones diferentes a las consideradas en la guía.
¿Qué puede ocurrir?
Una cantidad insuficiente o una distribución irregular del riego de liga puede generar zonas con baja adherencia y favorecer el desplazamiento de la geomalla durante las actividades posteriores.
3. Colocar la geomalla en el momento incorrecto
Una vez aplicado el riego de liga, el momento de colocación también debe controlarse. La geomalla debe extenderse tan pronto como se produzca la rotura de la emulsión, con el propósito de aprovechar adecuadamente el potencial de adherencia del ligante.
Cuando se utilizan emulsiones asfálticas, el tiempo de rotura debe determinarse durante las pruebas correspondientes. La guía señala como referencia el cambio de color de la emulsión de marrón a negro.
¿Qué puede ocurrir?
Una colocación fuera de las condiciones adecuadas puede reducir la adherencia disponible en la interfaz y dificultar la correcta fijación de la geomalla.
4. Dejar arrugas o pliegues durante el extendido
La geomalla debe extenderse de manera que permanezca alineada y libre de arrugas. Durante el desenrollado es importante controlar simultáneamente la posición y la tensión del rollo.
Las arrugas deben corregirse antes de continuar con las actividades posteriores. Cuando sea necesario, pueden realizarse cortes, traslapos y fijaciones mecánicas para recuperar una instalación adecuada.
¿Qué puede ocurrir?
Una geomalla arrugada puede perder contacto con la superficie, desplazarse durante la colocación de la mezcla y generar una distribución no uniforme del refuerzo.
5. No respetar los traslapos o realizar una fijación deficiente
La continuidad entre rollos debe garantizarse mediante traslapos adecuados. Como referencia para FORTGRID ASPHALT, la guía establece un mínimo de 10 cm para juntas longitudinales y 15 cm para juntas transversales.
Los traslapos deben asegurarse mediante anclajes mecánicos para evitar desplazamientos. En las juntas transversales, el rollo que termina debe quedar por encima del rollo que inicia, con el fin de evitar que la geomalla se levante durante el paso de la extendedora.
¿Qué puede ocurrir?
Un traslapo insuficiente o desplazado puede generar una discontinuidad local en el refuerzo y aumentar el riesgo de levantamiento durante la colocación de la mezcla.
6. Permitir el tránsito directo de los equipos sobre la geomalla
Una vez instalada, la geomalla no debe quedar expuesta al tráfico. Los equipos de construcción deben transitar lentamente y evitar frenadas, arranques bruscos y maniobras de giro. Se sugiere la colocación de una delgada capa de mezcla asfáltica sobre las zonas de tránsito para evitar el contacto directo de las llantas de los equipos de construcción con la geomalla.
Si por las condiciones de construcción la geomalla ha estado expuesta al tránsito, debe verificarse nuevamente la condición del riego de liga y la adherencia. Cuando sea necesario, la guía contempla un riego adicional.
¿Qué puede ocurrir?
El tránsito directo puede provocar daños mecánicos y desplazamientos, arrugas o levantamientos que alteren la posición prevista del refuerzo antes de que quede confinado por la nueva capa asfáltica.
7. Permitir espesores inadecuados de sobrecapa o juntas mal alineadas
La capa asfáltica que cubre la geomalla debe proporcionar un confinamiento adecuado. Para FORTGRID ASPHALT, la guía recomienda un espesor compacto de mezcla de entre 5 y 8 cm, según la referencia de geomalla, y establece que el espesor debe ser como mínimo tres veces el tamaño máximo del agregado de la mezcla.
También recomienda evitar que las juntas de colocación de la carpeta coincidan con las juntas de la geomalla, tanto longitudinal como transversalmente.
¿Qué puede ocurrir?
Una disposición inadecuada de las juntas o una cobertura que no cumpla las condiciones requeridas puede afectar la interacción entre la geomalla y la capa asfáltica.
8. Pretender corregir una mala instalación únicamente mediante compactación
La compactación de la geomalla mediante un compactador de llantas puede favorecer su adherencia y contribuir a mantenerla correctamente posicionada. También pueden utilizarse fijaciones mecánicas adicionales cuando sean necesarias.
Sin embargo, estas actividades no reemplazan una adecuada preparación de la superficie ni compensan un riego de liga deficiente. La propia guía señala que la compactación y las fijaciones mecánicas no suplen las insuficiencias en la calidad o proporción del asfalto utilizado en el riego de liga.
¿Qué puede ocurrir?
Intentar corregir durante una etapa posterior un problema originado en la preparación de la superficie o en la adherencia puede no resolver completamente la deficiencia de la interfaz.
La correcta instalación es parte del sistema de refuerzo
Una geomalla para capas asfálticas no debe analizarse como un elemento independiente. Su desempeño está relacionado con la interacción entre la superficie existente, el riego de liga y la sobrecapa asfáltica.
Por esta razón, el control de instalación debe comenzar antes de extender el material y continuar hasta que la nueva capa asfáltica haya sido colocada y compactada. La secuencia general comprende la limpieza de la superficie, aplicación del riego de liga, extensión de la geomalla, compactación o aseguramiento, colocación de la mezcla y compactación de la nueva capa. En el caso de FORTGRID ASPHALT, la guía establece además como criterio de control que la geomalla quede completamente adherida y libre de arrugas, con una resistencia al arrancamiento superior a 5,0 kg/m² (Ver fotografía 1).
La correcta ejecución de cada una de estas etapas permite aprovechar las propiedades de la geomalla y reducir el riesgo de que errores constructivos interfieran con el desempeño esperado de la solución de rehabilitación.
Por ello, más que considerar la instalación de una geomalla como una actividad adicional dentro de la colocación de una carpeta asfáltica, debe entenderse como una parte integral del sistema de refuerzo, cuyo comportamiento depende tanto de las propiedades del geosintético como de las condiciones de instalación y de la mezcla asfáltica que conforman el pavimento.

Fotografía 1. Ensayo de prueba de adherencia en campo para determinar cuantía de emulsión